Yo nunca tuve claro qué quería hacer. Ni siquiera cuando elegí.
Siempre fui buena estudiante, pero más que aprender, solo intentaba sacar buenas notas. Siempre he estado convencida de que era eso lo que tenía que hacer. Que era mi deber.
Fue en primero de bachillerato cuando tuve una muy buena profesora de biología. Y ahí empecé a pensar en que quizá tenía que estudiar eso. Porque me interesaba algo más que el resto de asignaturas. Y porque, aunque sacara más o menos buenas notas en todo, eso me despertaba algo más de interés.
Y ya me convencí de esa rama, la biosanitaria. Lo que tenía claro es que Medicina no era una opción para mi, pensaba que para ser médico había que tener una vocación clara y yo no sentía eso. Además, había que estudiar 6 años. Y una cosa es estudiar una carrera…y otra estudiar 6 años algo por lo que no tienes vocación.
Así que cuando tocó elegir, elegí Bioquímica.
Recuerdo sufrir bastante en segundo de bachillerato porque tenía que conseguir una nota muy alta. Ya me estaba metiendo presión a mi misma por algo que me había convencido que me gustaba. ¿Estaba segura? ¿Sabía de qué podía trabajar al acabar? Para nada. No tenía ni idea.
Pero en ese momento dices: « Bah, ya vendrá, de momento elijo esto y ya veré después. »
Ahora pienso que ojalá me lo hubiera planteado antes.
Me di un golpe de realidad en la carrera. No disfruté de mi etapa en la universidad porque es una carrera durísima, seamos sinceros. Y me fue llevando la corriente. Estudiaba sin descanso y muchas veces sin sentido solo para conseguir aprobar. Cuando el fin de la carrera estaba por llegar volvió el estrés por ver qué sería de mi vida; pensé, ¿cómo puedo estar otra vez así? ¿No se supone que esto debería venir dado?
Pero para nada: en la carrera solo nos enfocaban hacia el doctorado, y yo, que odié la parte del laboratorio, sabía que eso no era para mí. Pero, y si no era eso, ¿qué era para mi?.
Un golpe de suerte. Alguien me acercó al mundo de la Industria Farmacéutica y los ensayos clínicos. Hice un máster, me especialicé, y aquí estoy 10 años después. ¿Tuve suerte? Claro que sí. ¿Debería haber sabido antes las salidas de mi carrera? Por supuesto. Me ENCANTARÍA haber sabido lo que sé ahora cuando decidí (sin mucho sentido) que quería estudiar Bioquímica.